¿Por qué aparecen las piedras en el riñón?

Las piedras de riñón, también conocidas como litiasis o cálculos renales, producen una obstrucción de la orina que sale del riñón. Esta obstrucción se traduce en un dolor intenso que no mejora a pesar de que cambiemos de posición, nos sentemos o nos tumbemos en la cama. Otros síntomas que pueden acompañar son la dificultad para orinar, orinar con frecuencia u orinar con sangre.

Esto hace que debamos ser especialmente cuidadosos con dos circunstancias. La primera es la presencia de fiebre, en cuyo caso debemos obligatoriamente acudir a un servicio de urgencias para que nos valore un médico. La segunda es que la presencia de sangre en la orina, en algunos casos, requiere descartar otras enfermedades como la hipertrofia benigna de próstata o un tumor de la vía urinaria.

¿Cómo se detectan las piedras de riñón?

Tras una correcta entrevista y exploración podemos realizar pruebas diagnósticas. Una radiografía simple nos ayudará a detectar la mayor parte de los cálculos siempre que tengan un tamaño mínimo. Habitualmente asociamos la ecografía para valorar la obstrucción del riñón o identificar piedras que pasan inadvertidas en la radiografía. En caso de dudas o de requerir un diagnóstico más preciso del tamaño y la composición del cálculo solicitaremos una tomografía computarizada (TAC).

La formación de los cálculos depende fundamentalmente de las características de la orina

¿Cómo se forman?

La formación de los cálculos depende fundamentalmente de las características de la orina, especialmente de la concentración y del pH. Aquellas personas con una orina muy concentrada, por baja ingesta de agua o por sudoración importante, serán más propensos a formar cálculos.

Las personas con sobrepeso, dieta rica en proteínas o en sal también presenta piedras con una frecuencia mayor.

Algunos pacientes con enfermedades intestinales o infecciones urinarias de repetición presentarán litiasis más a menudo que personas que no tienen estas patologías. Finalmente, las personas con antecedentes familiares de cálculos urinarios tienen una probabilidad mucho más alta de tener piedras que la población general.

¿Hay formas de prevenirlo?

Los cálculos se pueden prevenir. Está demostrado que tener unos hábitos de vida saludables reduce la formación de cálculos. Dependiendo del tipo de piedra de que se trate y de sus causas deberemos seguir unos consejos u otros.

En líneas generales podemos recomendar para todos el ejercicio moderado diario, tener una dieta mediterránea, equilibrada y variada, evitar el sobrepeso, reducir el consumo de proteínas y de sal. Los pacientes con cálculos deben intentar orinar a diario 2 litros. Para ello el consumo debe ser mínimo de 2,5 litros al día y según lo que suden más todavía. El exceso de ingesta de agua tampoco es sano dado que puede afectar al riñón.

Fuente

topdoctors.es